Hace muy poquito que he sido padre por segunda vez. Mi hijo mayor va a cumplir tres años dentro de poco y empieza el colegio en septiembre, por lo que últimamente, de forma inevitable, me ha surgido una preocupación:

¿Cómo será su futuro dentro de seis o siete años, cuando tenga acceso a una IA muchísimo más avanzada que la actual?

Me preocupa, sobre todo, cómo puede afectar al desarrollo de su capacidad para razonar, aprender y resolver problemas por sí mismo.

Doy por hecho que cualquiera que lea esto sabrá que prohibirles cosas a niños y adolescentes no da muy buen resultado.

El origen de la preocupación

Quienes trabajamos diariamente con IA y, además, dedicamos parte de nuestro tiempo libre a desarrollar, conocemos bien esta sensación: ir a mil por hora, llevar dos o tres tareas y análisis al mismo tiempo y sentir cierta ansiedad por aprovechar cada token siempre que sea posible.

Creo que muchos podemos reconocer que esta forma de trabajar a veces nos deja el cerebro frito.

Perder algo de habilidad mecánica, olvidar sintaxis concreta o sufrir cierta pérdida de la atención puede asumirse, especialmente si ya se tiene una buena base, uno se preocupa por entender lo que está haciendo y la velocidad extra en la implementación permite dedicar más tiempo a pensar y aprender sobre los sistemas que queremos construir.

Pero la cuestión que me ha llevado a escribir este post es otra.

Si ya cuesta imaginar cómo los nuevos desarrolladores pos-IA van a ser capaces de frenar e intentar comprender de verdad los problemas, sin recurrir a la superherramienta definitiva a la primera de cambio, ¿qué podemos esperar del uso que harán nuestros hijos de todo esto?

Si esto nos sucede a quienes aprendimos antes de disponer de estas ayudas, ¿qué pasará con quienes puedan utilizarlas desde su primer ejercicio o problema que no sepan resolver?

Como es de esperar, si ni siquiera nos forman desde pequeños en cuestiones tan importantes como el trabajo, la economía familiar o las relaciones, parece poco probable que recibamos una formación adecuada sobre el uso de estas tecnologías.

Es una pena, porque tienen un potencial didáctico enorme. Sin embargo, no podemos esperar que cada familia o cada profesor resuelva individualmente un problema de esta escala, muchas veces sin formación, tiempo ni recursos suficientes.

Seguramente acabaremos jugando a policías y ladrones: profesores prohibiendo su uso y alumnos expertos en camuflarlo.

Quizás las evaluaciones escritas revelen el desastre, pero cuando toque suspender a más del 50 % de una clase, no tengo claro por qué solución se decantará nuestro sistema: asumir el problema y tomar medidas o bajar el nivel para mantener un porcentaje aceptable de aprobados.

Qué será, será. 🙂

Yo era un pésimo estudiante. Hablo desde la perspectiva de un niño vago, perezoso y siempre dispuesto a buscar el camino más corto, sin la mitad de estímulos ni de información disponibles a día de hoy. Precisamente por eso me hago una idea de lo peligroso que puede llegar a ser.

Dándole vueltas a este tema, decidí que mi siguiente proyecto fuese Déjame Pensar. También influyeron mi falta de ideas para la aplicación de turno, mi recién estrenado instinto de padre v2 y la necesidad de formarnos en otros campos, porque ser “solo” desarrollador hoy empieza a sentirse como…

imagen facts

La que se nos viene encima es seria. Mejor prevenir.

¿Qué es Déjame Pensar?

Vista previa de la página de inicio de Déjame Pensar dejamepensar.app Visitar la web ↗

Se trata de una aplicación en la que un estudiante puede incorporar sus propios recursos —texto plano, PDF, documentos…—, crear un temario para estudiar con un tutor de IA especializado en esa materia e incluso realizar exámenes personalizados y corregidos sobre la marcha de manera ilimitada.

También puede indicar su edad, nivel académico, dificultad del temario, objetivo —formación personal, preparación de un examen, repaso— y el estilo de respuesta que prefiere: directo, detallado, mediante analogías, etc.

Es, simplificando mucho, una especie de ChatGPT fácilmente configurable, con persistencia, un sistema RAG por debajo, exámenes y mecanismos de seguridad y control parental.

Pero la diferencia principal que intento conseguir no está en el RAG, en la persistencia ni en la configuración.

La aplicación intenta proteger el proceso de aprendizaje, incluso cuando dar directamente la respuesta sería más rápido.

Es restrictiva por diseño, proactiva —sin que el usuario tenga que explicar en cada nueva conversación que el agente debe comportarse como un profesor—. Tiene una interfaz amigable y ha sido creada pensando en un posible uso por parte de menores.

Tampoco mucho más, no os flipéis. Solo es un prototipo que he construido en dos o tres semanas.

Cómo funciona

Los agentes de la aplicación están configurados para seguir una serie de comportamientos.

No proporcionar soluciones directas

Ante ejercicios o problemas, el agente no debería limitarse a entregar la solución. Intentará guiar al alumno paso a paso para que pueda resolverlos por sí mismo.

imagen pista

Si ya tienes la respuesta, ¿para qué preguntas? Y si no la sabes… resuélvela, crack.

Límites del área de estudio

El agente intentará mantener la conversación dentro del área y del temario seleccionado.

imagen del área

Actualmente puede resultar demasiado restrictivo. Por ejemplo, puede negarse a traducir una palabra del inglés si el alumno no está dentro de un temario de inglés.

Es una de las cosas que todavía hay que afinar.

Mientras tanto, crea un temario de inglés y así organizas contenidos. 🙂

Seguridad

La aplicación intenta ofrecer respuestas seguras, limitadas y adaptadas a la edad ante temas sensibles como violencia, amenazas, contenido sexual o autolesión.

También estoy experimentando con mecanismos para detectar conversaciones potencialmente críticas y generar alertas para los responsables cuando el control parental esté activado.

imagen autolesión

imagen email

Creo que a nadie le sorprenderán las barbaridades que puede decir un niño o adolescente cuando piensa que nadie lo está viendo.

También es una de las áreas más delicadas del proyecto. Requiere muchas pruebas, criterios claros de privacidad, transparencia, control de falsos positivos y, probablemente, la revisión de personas con experiencia profesional en estos ámbitos.

No considero que este problema se resuelva con un par de guardrails y un prompt bonito.

Para ofrecer una visión más clara, este sería, a grandes rasgos, el flujo lógico de la aplicación:

Imagen Diagrama del flujo de la aplicación

La parte técnica

Como tampoco quiero que esto sea un tostón, publicaré más adelante otro post centrado en cómo y con qué he construido esta aplicación.

Estará dirigido a quienes tengan curiosidad o quieran obtener una primera idea de cómo crear productos que incorporen IA. Si alguien tiene alguna duda particular o le interesa el tema, puede contactar conmigo por LinkedIn.

El sistema es bastante completo: herramientas, guardrails, system prompts, embeddings, RAG, evaluaciones mediante LLM-as-a-judge y otras piezas.

Aun así, queda muchísimo por optimizar en cuanto a gestión del contexto, evaluaciones, costes y comportamiento general —la clasificación y la extracción de contenido de los PDF están siendo todo un reto; que no os extrañe algún error—.

La verdad es que, para ser un mundo relativamente nuevo, hay una cantidad absurda de cosas que aprender.

También estoy trabajando en una versión completamente local y pública para que quien quiera pueda descargarla en su PC, conectar su propia clave de API de OpenAI —ya explicaré el porqué— o utilizar un modelo local.

De esta forma podría usarse sin conexión a servicios externos y de manera completamente privada.

Aunque la aplicación web actual utiliza un sistema BYOK —Bring Your Own Key o, en castellano técnico, “pon tú los tokens”—, dejaré configurada una clave global con algo de saldo y límite de gasto por si a alguien le apetece probarla sin necesidad de clave propia.

Conclusión

¿Podrían aplicaciones similares, con temarios centralizados y preasignados desde el propio sistema educativo, exámenes y comunicación directa con los tutores, ser el futuro de la educación?

¿Podrá una administración que me ha solicitado el mismo certificado de nacimiento, ya digitalizado, para cinco trámites similares durante la última semana, crear sistemas modernos y adaptarse a lo que se nos viene encima?

¿Bastará con prohibir estas herramientas?

A saber.

Lo mejor que podemos hacer es tomar conciencia, entender cómo funciona la tecnología y educar sobre su uso, sus posibilidades y sus riesgos.

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Paz.